Planos, croquis y mapas en tus excursiones

Es el camino, la ruta, y puede incluir la descripción pormenorizada de todos los puntos de paso, accidentes geográficos y topográficos, lugares fácilmente identificables, mojones, etc., de una excursión, a través de nuestra propia experiencia e interpretación facilitada por otros aficionados; también puede estar editada en guías de visita determinados parajes de interés turístico y ecológico, guías de escaladas y otras publicaciones similares.

mapa antiguoLa identificación segura de los puntos más característicos constituye el secreto de una correcta guía. Hay que tener en cuenta la variabilidad estacional de los entornos naturales, así como la inestabilidad en el tiempo de determinadas señales que, a priori, pudieran parecernos casi inmutables. De análoga manera el itinerario puede marcar la posibilidad de poder contemplar, por ejemplo, una buitrera en determinado farallón escarpado perfectamente señalado en el croquis; pero si las indicaciones y las observaciones están realizadas tiempo atrás, puede que no encontremos ni rastro de las poderosas rapaces carroñeras, aunque todavía está en su lugar la impresionante mole calcárea de la montaña. La acción de la mano del hombre, de la “civilización”, también puede alterar drásticamente un paisaje, de forma que un itinerario perfecto sea, uno o dos años más tarde, nada más que un dudoso recuerdo que difícilmente podremos reconocer en la enorme autopista o en los levantamientos de la infraestructura de una urbanización de viviendas unifamiliares.

Además de la “puesta al día” de los itinerarios y su adaptación a la diferente “decoración” que un lugar puede tener en verano o durante el invierno, resulta imprescindible la flexibilidad en la interpretación de los “hitos fundamentales” que podamos encontrar en guías, mapas, croquis y descripciones, incluso realizadas por nosotros mismos en otra época más o menos lejana.

La propia naturaleza nos muestra sus caminos de forma rotunda e inequívoca. Los senderos hollados en la piedra, por el monte, entre la vegetación, indican pasos aprovechados por el hombre o los animales, vías que se han abierto gracias al paso reiterado de otros seres y que han quedado “escritos” en la propia tierra o sobre la piedra desgastada por el roce.

Nuestra imaginación se desborda al encontrar un “viejo plano”, que nos recuerda las narraciones infantiles de aventuras en países extraños, recompensadas con el descubrimiento de fabulosos tesoros y lugares fantásticos. Un elemento común, que no solía faltar casi nunca, era el inevitable “mapa del tesoro”.

En cualquier caso, y aceptando la utilidad de croquis, mapas y planos, conviene señalar qué es cada uno de ellos y qué podemos encontrar en su lectura e interpretación.

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Reciben el nombre de planos las representaciones gráficas de terrenos, edificios, construcciones o piezas de maquinaria sin mayor distinción. Un mapa es por definición una representación geográfica sobre una superficie plana. Cuando el plano de un terreno, de una superficie real, prescinde del rigor cartográfico y matemático de las formas y distancias representadas, sustituyéndolas por otras indicaciones más o menos subjetivas, podemos encontrarnos con un croquis. El croquis está al alcance de todos nosotros y puede ser un auxiliar precioso en nuestras excursiones, que, incluso, podemos “acotar” y orientar, incluyendo en el dibujo la dirección de los puntos cardinales y la “rosa de los vientos”, así como la cuantificación de ciertas distancias medidas en pasos, metros u otras unidades de fácil comprensión.

Los mapas “a escala” son reproducciones lo más exactas posible, a tamaño reducido, de una determinada superficie del globo terráqueo. La escala representada en todos los mapas por dos cifras separadas por el signo de la división, indican el número de veces que se han reducido las distancias reales. Así, un mapa 1:500.000 indica que un centímetro del plano corresponde a cinco kilómetros en la realidad y, por tanto, no puede ser demasiado “detallado”. Un buen plano de “carreteras” tendrá una escala 1:200.000 o, como máximo, 1:100.000, pues una mayor definición significaría que para llevar la representación de un país cualquiera necesitaríamos un enorme legajo poco manejable por su volumen y tamaño.

Sin embargo, para una excursión se requerirá un mapa lo más detallado posible, por lo que las escalas 1:10.000, 1:25.000 y, como límite, 1:50.000, son las más adecuadas. En estos últimos mapas un centímetro del papel corresponderá a 100 metros, 250 metros y medio kilómetro o 500 metros, respectivamente.

Los colores que caracterizan las representaciones cartográficas resultan asimismo singularmente importantes para la facilidad en la lectura e interpretación de los mismos. Además de los senderos, carreteras, costas, ríos y otras peculiaridades geográficas, en los mapas podemos encontrar unas líneas particularmente interesantes, que serán definitivas para una correcta interpretación. Estos trazos continuos, más o menos curvados e irregulares, que nunca pueden coincidir o interseccionarse, son las llamadas “curvas de nivel”, que representan la altitud real de los puntos reproducidos en el plano, oportunamente señalada con la cifra correspondiente.

La separación entre las curvas de nivel indica de forma bastante precisa la naturaleza del terreno, plano, llano y suave, o abrupto y escarpado, según estas líneas se encuentren separadas o bastante juntas y formando, a veces, siluetas concéntricas (correspondientes a montañas, picos u hondonadas). La distancia vertical, en la realidad, si marca en las cotas que numeran la curvas de nivel o “isohipsas”. Esta equidistancia suele ser, normalmente inversamente proporcional a la escala del mapa, aunque puede ser variada según los aspectos que deseen resaltarse en la representación gráfica de Ia realidad considerada. Como norma se emplea una equidistancia equivalente a la milésima parte de la escala a la que se representa el mapa.

croquis

En muchos casos, especialmente el los de la cartografía para excursionistas, se apoyan las curvas de nivel con “rayados” o “sombreados”, tendentes destacar los accidentes orográficos para una mayor claridad de interpretación a “simple vista”.

La denominación de los mapas, según la escala empleada, comprende las siguientes grandes categorías: Geográficos, con escalas hasta 1:1.000.000. Topográficos, desde 1:10.000 hasta 1:100.000, y por último, los planos mapas catastrales, con un mayor detalle y escala inferior a 1:10.000.

Los planos, además de la conceptuación antes señalada, indican una mayor definición y, por tanto, una menor escala. Los croquis, hemos de insistir en ello, por muy exactos que sean carecen de la precisión de un buen mapa, aunque introducen elementos de dibujo en perspectiva con distorsión de la escala, que pueden ser muy representativos y sugerentes.

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1 Response so far »

  1. 1

    anonimo said,

    bueno esta bien pero te hace falta informacion pero esta bien plasmado


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