Además de los viajes que uno puede realizar tradicionalmente en vacaciones, existen muchas otras posibilidades para pasar excelentes días libres en el campo. En efecto, el excursionismo late como una posibilidad real y además a precios razonables para todos. Además está el valor añadido de la aventura en la que uno no sabe realmente cómo transcurrirá el día.

Parque Natural de Picos de Europa
Podemos elegir excursiones en las que nos alojemos en un hotel rural o bien podemos cargar con nuestra carpa y una bolsa de dormir para acampar alrededor de una fogata y encontrar el sueño entre historias y anécdotas del día. En las excursiones lo que más abunda son los paisajes naturales y las divertidas actividades como la pesca y la caza menor, además de conocer ciertos lugares que guardan historia o valor cultural.
Encontraremos excelentes espacios naturales en la llamada España Verde, zona de más de 2000 kilómetros de longitud que abarca los litorales de Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco, en la zona norte de España. Aquí disfrutaremos de los magníficos miradores naturales que nos aguardan en los acantilados, desde los cuales podemos divisar los profundos valles y los desafiantes barrancos mientras respiramos uno de los aires más puros de Europa.
La identificación segura de los puntos más característicos constituye el secreto de una correcta guía. Hay que tener en cuenta la variabilidad estacional de los entornos naturales, así como la inestabilidad en el tiempo de determinadas señales que, a priori, pudieran parecernos casi inmutables. De análoga manera el itinerario puede marcar la posibilidad de poder contemplar, por ejemplo, una buitrera en determinado farallón escarpado perfectamente señalado en el croquis; pero si las indicaciones y las observaciones están realizadas tiempo atrás, puede que no encontremos ni rastro de las poderosas rapaces carroñeras, aunque todavía está en su lugar la impresionante mole calcárea de la montaña. La acción de la mano del hombre, de la “civilización”, también puede alterar drásticamente un paisaje, de forma que un itinerario perfecto sea, uno o dos años más tarde, nada más que un dudoso recuerdo que difícilmente podremos reconocer en la enorme autopista o en los levantamientos de la infraestructura de una urbanización de viviendas unifamiliares.
O rurales, intentando aportar aquellas ideas que pueden servir como guía y ayuda para satisfacer nuestro legítimo deseo de conocimiento y disfrute de las zonas silvestres: pero siempre con una sola doctrina, con una definida ideología: el respeto y conservación, no conservacionismo, de nuestro entorno natural, aprovechando el ejercicio físico, el aire libre y los diversos seres y objetos que nos ofrece la propia naturaleza con absoluta libertad. Los únicos límites impuestos serán el mantenimiento y el cuidado de un patrimonio que es de todos, pues ni siquiera pertenece a las generaciones actuales, sino también a las venideras y que, al menos en nuestra opinión, constituye una herencia intangible de toda la humanidad, que no debe dilapidarse ni hipotecarse por un uso irracional o insatisfactorio.


