Actividades al aire libre, excursionismo, escapadas de fin de semana a los ambientes naturales, así como poder residir en viviendas unifamiliares rodeadas de un pequeño terreno de forma permanente o, al menos, esporádica en hoteles de montaña parecen medios útiles y deseables, a través de los cuales el ser humano puede conciliarse con un entorno olvidado en el que se siente, quizá, más libre e integrado. Pero la necesidad puede enmascarar esos caminos de búsqueda, haciéndoles parecer fines en sí mismos y tornando el día “de campo” en una pequeña “odisea” y el chalet en una especie de prisión impuesta por un determinado “status” social.
Es indudable que la “vuelta a la naturaleza” requiere un conocimiento profundo del terreno, del clima y del medio ambiente propio de cada zona geográfica, decantado por la propia experiencia, fruto de la práctica y la observación. Teórica y práctica se complementan para los amantes de la vida silvestre y los ambientes rurales, pues el conocimiento empírico, que parece casi insustituible a nivel pragmático para un territorio más o menos dilatado, es algo que se adquiere con el contacto ininterrumpido, a través de múltiples años de experiencia.

Túnel en la Vía Verde de la Sierra de Cádiz
Admiración, respeto y conocimiento por los ecosistemas que conforman las zonas menos contaminadas de nuestro planeta pueden ser los cimientos de una integración satisfactoria a este tipo de vida en libertad, lejos de las aglomeraciones urbanas, de las preocupaciones cotidianas de una sociedad tal vez tecnificada y desarrollada que, sin embargo, necesita desesperadamente reencontrarse con lo mejor de sus orígenes.
No es necesario adentrarnos en regiones agrestes e inexploradas ni coronar cumbres montañosas mediante arriesgadas cordadas para sentir ese hormiguillo interior de la aventura. Casi nunca, afortunadamente, hemos de encontrarnos en situaciones límite frente a las fuerzas naturales. Simplemente el ambiente que nos rodea puede ofrecernos sus íntimos secretos. sus frutos mas perfectos, sus obras más preciadas, una amplia gama de sensaciones, olores, sabores, panoramas y objetos que podremos disfrutar sabiamente sin esquilmar la Naturaleza, sin contaminar ni provocar pequeños o no tan insignificantes impactos ambientales.



